Castella denuncia graves deficiencias en la atención médica tras su herida en Vauvert
Sebastián Castella ha denunciado las condiciones en las que recibió atención médica tras la herida sufrida durante la corrida celebrada el pasado 9 de agosto en Vauvert (Francia). El torero ha puesto el foco en lo que considera ‘graves deficiencias’ en la cadena asistencial, después de tener que trasladarse hasta Zaragoza para ser intervenido de urgencia en el Hospital Quirónsalud.
Según el comunicado difundido por el propio torero, los informes médicos realizados en Zaragoza constataron una lesión grave en la mano izquierda, con sección arterial y hemorragia activa, que hizo necesaria la intervención quirúrgica para controlar el sangrado.
Castella sostiene que, tras la cogida, en la enfermería de la plaza de Vauvert no se realizó un diagnóstico acorde con la gravedad de la lesión y que la atención se limitó a la administración de antibióticos, a petición del propio paciente. Posteriormente, durante su traslado al hospital de Nimes, asegura que no contó con un transporte medicalizado de urgencia adaptado a su estado.
El diestro también señala que, a su llegada al centro hospitalario, no fue detectada la hemorragia derivada de la sección arterial y que la intervención quirúrgica se planteó para la mañana siguiente. Ante esta situación, Castella decidió desplazarse por sus propios medios hasta Zaragoza para ser atendido por el doctor Carlos Val-Carreres Guinda, aproximadamente siete horas después de producirse la lesión.
El parte médico oficial emitido en Zaragoza confirma que Castella presentaba una ‘herida por estoque en el dorso de la mano izquierda, primer espacio interdigital. Retirado el vendaje compresivo que la cubría, la herida tenía forma estrellada, con un colgajo dérmico extenso pendiente de un puente dérmico muy estrecho. La herida estaba abierta y su lecho ocupado por un voluminoso coágulo. Al cesar la presión, comenzó un sangrado activo que junto al tiempo transcurrido desde que se produjo la lesión (unas 6-7 horas) hizo sentar la indicación quirúrgica en aras de controlar la hemorragia y evitar que la herida pasase de contaminada a infectada.
Ya en el quirófano, realizado un Friedrich económico dadas las circunstancias de la lesión, se procedió a ligar la arteria sangrante dependiente de la arteria dorsal del carpo. Posteriormente se procedió al cierre de la herida e inmovilización de la muñeca y mano izquierdas. Se instaura tratamiento médico posoperatorio. Se pone vacuna antitetánica.
Se reserva el pronóstico en espera de la evolución de la herida en las próximas 48 horas’.
