Enrique Toro: ‘El parón me ha curtido y me ha hecho mejor torero’
Hay tardes que marcan una carrera y otras que la ponen a prueba. El 31 de julio de 2024, Enrique Toro debutó con picadores en la plaza de La Merced de Huelva. Desde entonces, no ha vuelto a vestirse de luces. El traje espera. El teléfono calla. En esa pausa obligada entre el sueño cumplido y la siguiente oportunidad, se está forjando el torero que quiere ser.
‘Este tiempo me ha dado mucha madurez, tanto como persona como torero. Son momentos difíciles en los que uno se encierra en una nave, entrenando muchas horas sin tener nada a la vista. Eso te curte mucho y te hace sacar de ti una mejor versión’, asegura el novillero.
Esa espera también desgasta emocionalmente. La incertidumbre se instala en el día a día y obliga a convivir con ella, a sostener la fe cuando no hay fechas marcadas en el calendario. ‘Es bastante duro entrenar sin tener nada a la vista y vivir con la incertidumbre de que cuando llegue la oportunidad, tienes que dar lo mejor de ti para ir ganándote puestos’.
Los novilleros con picadores han encontrado en los Circuitos de Novilladas una ventana para seguir avanzando, aunque no hay hueco en ellos para todos. ‘Creo que poco a poco se van dando más oportunidades en la novillada picada. Con el paso de los años hay más festejos. Lo que pasa es que no hay muchas oportunidades para los chavales de fuera, pero sí es verdad que cada vez se organizan más novilladas picadas’, sostiene Enrique Toro.
‘Cuando llega la oportunidad, tienes que dar lo mejor de ti para ir ganándote puestos’
La tauromaquia está viviendo un momento de esplendor marcado por una nueva hornada de novilleros y de jóvenes toreros con grandes cualidades. ‘Sí, es bonito ver que la tauromaquia tiene futuro. Los novilleros sin caballos están a un nivel extraordinario; los novilleros con picadores, que es el escalafón en el que estoy, también están a un nivel muy bueno; y entre los matadores se va viendo cierta renovación junto a las figuras, que tanta falta hace’.
Mientras la llamada no llega, la preparación continúa en silencio. ‘La enfoco sobre todo en el toreo de salón, que es donde puedo corregir defectos que observo en los tentaderos que hago. Suelo grabarme y luego ver esos defectos con mi apoderado, Raúl Corralejo, que es quien me orienta para sacar lo mejor de mí. En la nave me centro especialmente en eso, en el toreo de salón. También cuido mucho la preparación física: salir a correr, gimnasio, boxeo, pádel… Siempre intento trabajar esa parte’, explica el novillero onubense.
La exigencia con uno mismo y con su profesión no baja el nivel en ningún momento. ‘Aumenta. Cuando estás toreando tienes menos tiempo para perfeccionar cosas. Con el parón desde 2024, he podido dedicar más tiempo a mejorar la técnica y a preparar una versión mejor que la que tenía cuando debuté con caballos en 2024. He mejorado bastante’.
‘Muchas veces se me ha pasado por la cabeza tirar la toalla, pero pienso en el niño que fui’
El germen de su afición y de querer ser torero nació gracias a las capeas de su pueblo, San Juan del Puerto. Unas fechas y un lugar que significan para él una motivación y un refugio. ‘Aunque este año con algo más de pena porque, al estar en el escalafón de novillero con picadores, ya no puedo torear en mi pueblo, al ser capea y no permitirlo el reglamento. Pero lo vivo con ilusión y con ganas de que llegue junio, cuando los sanjuaneros disfrutamos de esa fiesta patronal que tanto me ha dado y gracias a la cual estoy hoy aquí‘, recuerda.
En estos momentos tan complicados para la carrera de un novillero, las dudas asoman y la palabra rendirse aparece en su vocabulario. ‘Te mentiría si dijera que no. Muchas veces se me ha pasado por la cabeza tirar la toalla, pensar que todo el esfuerzo diario no se ve recompensado en la plaza en forma de festejos. Eso te hace dudar. Pero son momentos puntuales. Cuando me ocurre, pienso en el niño que fui con 10 o 12 años, en la ilusión que tenía por ser torero y en esa llama que llevaba dentro. Es en eso en lo que me apoyo cuando pienso en rendirme’.
Le preguntamos qué le diría a ese niño con la perspectiva de todos los triunfos y los sinsabores de esta profesión. ‘Que no se rinda nunca por sus sueños. Que siga luchando por lo que quiere, ya sea ser matador de toros o cualquier otra profesión. Que si es lo que desea desde pequeño, que siga adelante hasta el final y con todas las ganas del mundo’, concluye Enrique Toro.
