Morante, la misma verdad de siempre

Morante, la misma verdad de siempre

El inicio de la era de Lances de Futuro llegó en un Domingo de Resurrección de máxima expectación, una fecha tradicionalmente esquiva al triunfo que, sin embargo, cambió su signo a partir del cuarto toro. Sevilla esperaba a Morante en su ‘reaparición’ y encontró respuesta en cada lance y en cada muletazo. El torero cigarrero cortó dos orejas en una obra en la que, más allá de la estética, se impusieron el valor y la entrega. Pero la tarde no se detuvo ahí: Roca Rey sumó una oreja del gran quinto y David de Miranda otra tras jugarse la vida, una vez más, a sangre y fuego.

Abrió la tarde ‘Golfante’, un primero noble, falto de fuerzas y de poder, con el que Morante solo pudo dejar un inicio muy estético. Antes, había brindado al Rey emérito don Juan Carlos I, que tampoco había querido perderse el acontecimiento.

‘Gentil’, en cambio, lo dejó explayarse con el capote, pese a que casi lo arrolla en el inicio. Morante con una quietud pasmosa, tragando, dibujó verónicas cadenciosas y con mucho sabor. Pero los lances del quite tuvieron los mismos mimbres. Agradeció el cariño del público en un emotivo brindis en los medios. Con una gran naturalidad lo sacó a los medios andándole y con mucha torería. La genialidad del torero cigarrero salió a relucir en una faena en la que impuso estética, valor y temple. Series de excelso trazo, toreando de verdad y de frente, y plaza crujiendo en olés. Los naturales que instrumentó se los arrancó con el toro ya venido a menos. Tras la estocada, paseó las dos orejas, dejando claro que Morante nunca se fue.

Roca Rey recibió a ‘Custodiador’ con unas verónicas muy suaves que abrochó con una chicuelina y la media. Tras pasar sin entrega por el caballo, David de Miranda y el torero peruano entraron en un duelo de quites, el primero atornillado en el albero por saltilleras y gaoneras y el segundo por chicuelinas. Tras el brindis al emérito, marcó el pulso de la faena de hinojos con pases cambiados. Lo condujo en redondeo en unas series en las que el Garcigrande embistió con clase. Fue acortando las distancias frente al animal hasta acabar en las cercanías por bernadinas. Dejó una buena estocada después de un pinchazo.

A ‘Francés’, que hizo quinto, Roca Rey también lo saludó con lances con suavidad. El torero peruano fue construyendo una faena de menos a más, buscándole las distancias y los terrenos, hasta encontrar la conjunción con el astado, sometiéndolo por bajo a mitad de faena. Un toro enrazado, con buen son, y que también le exigió al diestro. Mató de una estocada algo tendida, pero efectiva, y cortó una oreja, aunque hubo petición de la segunda.

‘Foráneo’ no lo puso nada fácil en los primeros tercios por su comportamiento de manso. Salió desentendido de los capotes, no se empleó en el peto y puso en mayores aprietos a los banderilleros. Con la seguridad que le caracteriza, David de Miranda firmó un bello inicio genuflexo, intentando sacarlo para afuera, pero ya en la segunda tanda el animal le apuntó que no quería embestir y tuvo que ir a por la espada.

‘Corchoso, que cerraba plaza, se rompió el pitón y fue devuelto. En su lugar saltó al ruedo ‘Chumbo’, del mismo hierro, al que recibió David de Miranda con verónicas ganándole terreno. Quiso comenzar en los medios por estatuarios y el toro fue a por él embistiéndole de lleno de forma dramática. El de Trigueros se repuso y peleó contra un sobrero incierto que nunca fue metido en la muleta. En los terrenos del toro, le fue robando naturales importantes y meritorios, al igual que las manoletinas con las que culminó. Acabó con él de una estocada y obtuvo un trofeo de peso.

 

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Corrida del Domingo de Resurrección. Primera de abono. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de Garcigrande, el 6º como sobrero, bien presentados y desiguales de juego. Destacó la bravura del quinto y la clase del segundo. El cuarto, también enclasado aunque venido a menos.

Morante de la Puebla (de catafalco y azabache cristalino), silencio y dos orejas.

Roca Rey (de obispo y oro), ovación y oreja con petición de la segunda.

David de Miranda (de purísima y oro), silencio y oreja.

Incidencias: Tras finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de los toreros Rafael de Paula y Ricardo Ortiz, el rejoneador Álvaro Domecq y las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz.

 

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Sandra Carbonero