Martín Morilla corta una oreja en la quinta novillada de abono en Sevilla

Tomás Bastos dio una vuelta al ruedo en el segundo de la tarde

Foto: ARJONA / PAGÉS

El novillero sevillano Martín Morilla ha sido el triunfador de la quinta novillada del abono sevillano al cortarle una oreja al último novillo de la tarde-noche. Realizó la mejor faena, en la que sobresalió un toreo al natural de personalidad, calidad y temple. Tomás Bastos dio una vuelta al ruedo en el segundo de la tarde y Nek Romero dejó grata impresión pero se fue de vacío.   

Nek Romero toreó con soltura de capa al novillo que abrió plaza, que tendía a salir suelto. Tomás Bastos hizo un buen quite por tafalleras después del segundo puyazo. Nek comenzó la faena gustándose en bonitos muletazos por bajo. También toreó con verticalidad y gusto en la primera serie diestra y le echó los vuelos muy bien al natural, logrando buenos momentos con un novillo que se dejaba con nobleza pero sin entrega. Sonó el pasodoble y el novillero valenciano apuró las cada vez más apagadas embestidas del novillo de Chamaco. Dejó muy buena impresión en su debut maestrante que sólo emborronó con el acero. Ovación tras aviso.

Al segundo de su lote lo recibió a portagayola viviendo un momento de apuro al echársele el novillo encima. Nek Romero brindó a Cristina  Sánchez y comenzó la faena con ayudados por alto. Le dio distancia en la primera serie y ligó con oficio a un novillo que embestía a su aire. Después de la primera serie al natural el novillo buscó tablas y Nek estuvo muy por encima, templado y sabiendo aprovechar las inercias del astado. De nuevo no estuvo fino con los aceros.

El segundo de la tarde salió abanto y Tomás Bastos le pudo robar tres verónicas y media en los medios que tuvieron compostura. Puso banderillas, sobresaliendo el tercer par al quiebro y brindó al también novillero Javier Zulueta. Comenzó ligando bien con la derecha en una serie en la que llevó largo al novillo y remató bien de pecho. En la siguiente también templó pero el novillo hizo intento de rajarse, comportamiento que confirmaría a continuación, limitando la labor del novillero portugués, que se empleó en sacar todo el partido de su oponente. Mató de estocada de rápido efecto y hubo petición de oreja que el palco no concedió. Vuelta al ruedo. 

Tomás Bastos tampoco encontró mucha colaboración en el quinto, un novillo que no le dejó lucir con el capote y con el que a base de tesón y de emplearse sacó algunos momentos buenos con la muleta, sobre todo al natural. Muy superior siempre a su oponente y muy entregado, se ganó el respeto de Sevilla. Mató de media estocada. Silencio. 

Martín Morilla no pudo lucirse de capa en el tercero, que fue medido en el caballo. Nek Romero hizo un apretado quite por chicuelinas. En la muleta, Morilla se encontró con un animal muy parado con el que estuvo siempre dispuesto sacándole todos los muletazos que tenía. Mató de estocada casi entera y tres descabellos. 

Martín Morilla toreó con oficio de capa al sexto, que salió frenándose. Se lució en banderillas Juan Sierra y Morilla brindó a su apoderado Jesulín de Ubrique. Comenzó la faena de forma entonada y se templó en una buena serie al natural que hizo reaccionar al público. Le siguió otra más lograda si cabe dando forma a la mejor faena de la tarde-noche. También se templó con la derecha pero fue cuando volvió a la zurda cuando remató de forma brillante la faena. Pinchó en un primer intento antes de dejar una estocada fulminante. Cortó una oreja.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Vigésimo festejo de abono. Casi media plaza. Novillos de Chamaco, bien presentados  y de juego desigual. Destacaron el primero y el cuarto. 
Nek Romero, ovación tras aviso y silencio tras aviso. 
Tomás Bastos, vuelta tras petición y ovación. 
Martín Morilla, ovación y oreja.