Sin toro no hay Fiesta
Cuando Morante anunció el 18 de abril que haría su quinto paseíllo en La Maestranza al ocupar el hueco libre de San Miguel, las entradas se agotaron en 24 horas. Una terna sevillana y una ganadería que ha regalado grandes tardes e importantes triunfos a numerosos toreros —en la memoria de todos está ‘Orgullito’—. Los ingredientes estaban dispuestos para que fuera una tarde dorada. Todo apuntaba a una de esas tardes llamadas a quedar en la memoria, pero el que manda en la Fiesta es el toro y, sin toro, no hay Fiesta. Garcigrande rompió con todas las expectativas y, a medida que pasaba la tarde, las ilusiones se diluían y la desesperación aumentaba. Los tres toreros hicieron un esfuerzo sin poder alcanzar la gloria.
Era la última tarde de San Miguel y también la última para un gran banderillero con una gran trayectoria. Luis Blázquez se despidió de los ruedos en una de las plazas más significativas para él. La Banda de Tejera le tocó cuando colocó su último par de banderillas. Un precioso homenaje. Se despidió con el público en pie, tributándole una gran ovación, y con su hijo cortándole la coleta al finalizar la corrida.
‘Colorido’, que abrió plaza, saltó al ruedo sueltecillo, sin fijeza ni entrega. Fue castigado en el peto e irregularmente picado. Morante de la Puebla comenzó con ayudados por alto con suavidad. Continuó ralentizando la embestida del animal en las dos primeras series de derechazos. Por el pitón izquierdo lo probó, pero le costaba más y le echaba miraditas. El de Garcigrande echó la persiana y el sevillano abrevió. Mató de una estocada baja.
‘Chelito’ fue devuelto, no sin antes armar un desconcierto en el ruedo tras galopar de un lado a otro, sin fijeza y con un posible defecto en la visión. En su lugar salió ‘Fiero’, del mismo hierro, al que Morante le dejó tres verónicas, pero el toro se frenó en el capote. Fue fuertemente castigado en el caballo y el tercio de banderillas también fue muy desordenado. El de La Puebla del Río salió con la espada en mano y, tras un macheteo, dejó una media estocada efectiva.
Con un ramillete de verónicas armónicas saludó Daniel Luque a ‘Pastelero’, que no se entregó en el capote. Se le midió en el caballo, donde manseó. Quitó el de Gerena por cordobinas, mientras que Borja Jiménez le replicó por chicuelinas. Inició por doblones en redondo con mucho gusto y ese fue el único momento de pujanza del toro. Lo cuidó, haciendo todo con mucha suavidad, pero le costaba repetir. Todo lo que hizo fue de uno en uno y acortando las distancias en cada serie. Acabó con él de una estocada, que precisó del uso del descabello.
A ‘Lunático’, un quinto burraco y de serias hechuras, Luque le dibujó unas verónicas ganándole terrenos, que ligó con chicuelinas y una gran media a una mano. Perdió las manos en el primer encuentro con el caballo, pero en el segundo sí se empleó. Quitó sacando a relucir su nuevo quite: la rufina, un homenaje a su padre y que ha estrenado hace poco. Borja, que no perdona ni una, le replicó con delantales. Tras las probaturas iniciales, en las que marcó la querencia, se lo sacó fuera de las rayas, donde dejó una primera serie en redondo. La segunda, bajando más la mano y pulseando. Con inteligencia, le dio tiempo entre series para administrarlo. Por el izquierdo, le costó más y cabeceó. Al volver a la diestra, expuso en las cercanías, toreando de uno en uno, pero con verticalidad, con el toro ya aplomado. Tras la estocada, el público lo ovacionó.
‘Manejador’ humilló en las verónicas del recibo de Borja Jiménez. Fue el único momento en el que el de Garcigrande metió bien la cara en las telas. En la muleta, a diferencia de sus dos hermanos anteriores, tuvo movilidad, pero siempre pasó sin entrega y salía desentendido de cada muletazo. La estocada cayó contraria.
Borja Jiménez recetó verónicas de buen trazo en el recibo a ‘Almacenista’, que cerraba la feria. Brindó a la Infanta Elena de Borbón. Con torería le fue abriendo los caminos de rodillas. Lo intentó el torero de Espartinas con un animal que quiso más que pudo por la falta de fuerzas, pese a que tenía humillación. Tras un pinchazo, dejó la estocada.
Toros de Garcigrande (4º), desiguales de presentación y faltos de fondo y raza en líneas generales.
Morante de la Puebla (de rioja y oro), ovación y silencio.
Daniel Luque (de añil e hilo blanco), silencio y ovación.
Borja Jiménez (de rosa y oro), silencio tras aviso y silencio.
