Escribano corta la única oreja y Román firma una faena de peso en una emocionante miurada
Miura cumplió con su sino: sembrar la emoción. Una emoción de múltiples rostros, la que nace de la bravura con clase y la que brota del peligro seco de otro tiempo. Entre ambas orillas navegó la tarde, con un tercer y cuarto de calidad frente al filo incierto de los últimos. Manuel Escribano cortó la única oreja del cierre de la Feria de Abril tras una labor templada, mientras Román ‘marró’ con la espada una obra importante.
Abrió la tarde ‘Desterrado’, un toro de imponente lámina y muy alto, al que Manuel Escribano recibió a portagayola con la cara alta. Veloz se fue hasta las tablas y saltó al callejón. De nuevo en el ruedo, el de Gerena le volvió a instrumentar dos largas de rodillas para ligar a la verónica. No se empleó en el caballo el astado, antes de que el diestro realizara un buen tercio de banderillas. El de Miura, que no fue nada fácil y sabía lo que se dejaba atrás, pronto fue acortando el recorrido y salía de la muleta con la cara alta. Tragó Escribano por ambos pitones, pero los mejores pasajes llegaron al natural, donde dejó varias series en las que se impuso con firmeza y asiento. La espada cayó trasera y baja y la petición de oreja se contuvo.
Después de saludar Escribano a ‘Montesino’ a portagayola, estuvo a punto de ser cogido al quedar descubierto cuando el toro perdió las manos. Vibrante fue el tercio de banderillas, que abrochó de rodillas al quiebro junto a tablas, poniendo en pie a los tendidos. Comenzó en los medios con pases cambiados ajustadísimos. Construyó una labor basada en la mano derecha, por donde pulseó con temple a un animal que tuvo calidad. Le faltó un punto de fuerzas para redondear la emoción del conjunto. Mató de una gran estocada fulminante y paseó una oreja.
Pepe Moral se fue a la puerta de chiqueros, pero ‘Dantesco’ se fue a un lado y otro sin hacerle caso. Aguantó mucho tiempo de rodillas hasta que se fijó en él y pudo darle la larga cambiada. En el mismo terreno, prosiguió a la verónica. Empujó en varas el toro, aunque ya evidenció la falta de fuerzas, por lo que sacó el presidente el pañuelo verde.
El sobrero, de 679 kilos, se llamaba ‘Gallero’, como el toro al que Ruiz Miguel le cortó un rabo en una fecha que ayer cumplía 55 años. Moral, sin pensárselo, volvió a irse a portagayola. Tras la larga, hizo por él, viviéndose un momento de apuro. El sevillano lo metió en el percal con un bello ramillete de verónicas en el que llegó a humillar el ‘miura’. También se empleó en el caballo. En cambio, en la muleta, su comportamiento fue a peor, desarrollando peligro. Al de Los Palacios le molestó el viento cuando lo intentaba por el derecho, por donde fue perdiendo celo, mientras que por el izquierdo ni siquiera pasaba. Mató de pinchazo y estocada caída.
‘Abutardo’ protagonizó un gran tercio de varas, en el que se empleó en los dos encuentros. En la muleta ya fue otra cosa, dejando sin opciones a Pepe Moral. Pasaba arrebañando con los pitones y reponiendo con mucha rapidez. Dejó una estocada habilidosa en el segundo intento, que precisó del uso del verduguillo.
Román no pudo lucirse de capa por el viento. ‘Lamparillo’, que hizo tercero, se arrancó desde lejos al caballo, aunque después pasó con discreción. Tras dos series en las que le dio tiempo y espacio al animal, hizo sonar la música. El toro humilló y tuvo clase en las poderosas telas del valenciano. Por el pitón derecho, las series fueron más rotundas porque tuvo más continuidad por ahí. Al natural, le imprimió más temple, aunque tuvieron que ser de uno en uno. Abrochó de nuevo la diestra con muletazos de mano baja. La oreja la tenía en las manos, pero pinchó en dos ocasiones antes de enterrar la espada.
‘Palillero’ derribó al picador en el primer puyazo. Brindó Román al empresario de Sevilla, José María Garzón. El de Zahariche dio pocas opciones de triunfo al valenciano, que hizo un esfuerzo con un toro tardo y costoso, al que tuvo que provocarle las embestidas. Acabó con él de una buena estocada
Manuel Escribano (de verde manzana y oro), ovación y oreja.
Pepe Moral (de blanco y plata), silencio y silencio.
Román (de purísima y oro), ovación y ovación.
