Lama de Góngora revalida su idilio con Sevilla en el inicio de la Feria de Abril
La primera corrida de la Feria de Abril estuvo marcada por la ambición de tres toreros con hambre de abrirse paso y por el juego de un encierro de Alcurrucén que echó dos ejemplares de notables por su bravura y clase: segundo y cuarto. Lama de Góngora volvió a encontrar la sintonía con Sevilla, cortando una oreja por tercer año consecutivo y reafirmado su sitio y la necesidad de mayores oportunidades. Pepe Moral, en su primera comparecencia en el ciclo, dio una vuelta al ruedo, mientras que las miradas quedaron puestas en el debutante Fabio Jiménez, que mantiene vivo el deseo de volver a verlo. Mención aparte merece la presidencia y el criterio que está manteniendo a la baja en este inicio de temporada.
Pepe Moral se fue a la puerta de chiqueros para recibir a ‘Catalino’, que se frenó en lance. El de Alcurrucén, que se pegó una voltereta tras la salida del primer puyazo, fue un toro serio y armónico, cuyas bonitas hechuras no acompañaron a su comportamiento. El animal fue tardo desde la salida y, aunque el sevillano optó por las distancias cortas y por dejarle llegar mucho la muleta, tratando de hilvanar los muletazos, no rompió hacia adelante. Mató de una estocada.
A la salida del cuarto, ‘Tonadillo’, el precioso berrendo colorado, el aguacero ya arreciaba con fuerza. Dicen que el agua en Sevilla es una maravilla, pero tal vez eso opacó, en cierto modo, la labor de Pepe Moral. El inicio de la faena de la muleta genuflexo tuvo buen trazo. El toro respondió en las siguientes series con calidad en las embestidas y el sevillano firmó muletazos de mano baja e imprimiendo temple. Toreó encajado, dándole el pecho en cada muletazo y con hondura. Aunque la base fue buena, tuvo poco calado en un público más pendiente de guarecerse de la lluvia. La estocada cayó baja y precisó del uso del verduguillo, por lo que dio una vuelta al ruedo.
‘Aventado’ salió defendiéndose de los capotes y no se entregó en el tercio de varas. Lama de Góngora estuvo muy firme en una faena que cimentó en la mano derecha, por donde, a partir de la tercera tanda, el astado respondió con clase y transmisión. Cuando tomó la zurda, ambas cualidades se acrecentaron, y el torero sevillano dibujó un ramillete de naturales con mucho gusto. Abrochó con una serie más con la zurda, más relajado. Pinchó antes de meter la espada y paseó una oreja.
‘Lancero’, aunque de salida había apuntado algunas cosas buenas, llegó al último tercio con poco brío. Lama de Góngora mostró disposición e intentó buscar las vueltas para que la faena tomara vuelo, pero el de Alcurrucén acabó agarrado al piso.
‘Corneto’ fue muy medido en el caballo porque no estaba sobrado de fuerzas y en el último tercio le faltó raza y llegó apagado. Fabio Jiménez dejó patente su personalidad y buen gusto desde el prólogo genuflexo. Solo pudo dejar detalles de ese buen concepto, especialmente un par de naturales sobresaliente. Con el toro muy parado, tiró de valor, metiéndose en los terrenos del animal y tragando. Dejó una media estocada mientras la lluvia hacía acto de presencia en Sevilla.
‘Tonadillo’ tampoco le regaló nada a Fabio Jiménez. Pese a lo deslucido que fue el sexto, también falto de raza, la entrega del riojano y el futuro que se le atisba resultan innegables.
Pepe Moral (de verde botella y azabache), ovación y vuelta al ruedo.
Lama de Góngora (de caña y oro con cabos azabaches), oreja y silencio.
Fabio Jiménez (de verde esperanza y oro), ovación tras aviso y silencio.
