La inspiración de Talavante y el dominio de Luque, sendas orejas en Sevilla

La inspiración de Talavante y el dominio de Luque, sendas orejas en Sevilla

El martes de farolillo fue una sinfonía inacabada. Talavante puso las primeras notas de inspiración y Luque los acordes del dominio. Para rematar esa composición faltó el elemento más importante: el toro. La corrida de Núñez del Cuvillo ha sido la mejor presentada en su conjunto en lo que va de abono sevillano, pero no se tradujo en la conducta de sus ejemplares. Solo el segundo ofreció mayores opciones, y a él el extremeño le cortó una oreja de peso tras una actuación personalísima. El otro premio se lo llevó el sevillano con una obra de puro oficio e invención.

‘Hurraco’ fue un toro serio y de preciosas hechuras que ya dejó entrever su calidad en los primeros tercios. Alejandro Talavante comenzó fuera de las rayas de picar con mucha suavidad, abriéndole los caminos al embroque. En esos terrenos cimentó una labor que fue creciendo en temple y en intensidad. La faena rompió en una tercera serie de gran cadencia, rematada con empaque. En los naturales, ya más cerrado el animal, imprimió personalidad, acentuada aún más en el epílogo toreando a dos manos. Dejó una estocada en todo lo alto y cortó una oreja.

Con unos faroles recibió Talavante a ‘Cacareo’, que pasó sin entrega, al igual que lo hizo en el caballo. Comenzó el extremeño con ayudados por bajo y una enorme trincherilla. Optó, pese al viento, por llevárselo a los medios. Tras ejecutar una buena primera serie por el pitón derecho, el animal se desfondó muy pronto, pasando andando en cada muletazo. Una vez se lo llevó para los adentros, respondió mejor, dándole sus tiempos y dejándole la muleta en la cara. Faena de largo metraje, tanto que antes de perfilarse a matar sonó el primer aviso. Pinchó antes de dejar la estocada.

‘Idílico’, del mismo nombre que aquel Núñez del Cuvillo que indultó José Tomás en Barcelona hace casi dos décadas, pero sin parecido alguno en su comportamiento. No se entregó en el percal de Daniel Luque, aunque sí peleó en el caballo. Llegó al último tercio agarrado al piso, falto de raza. El de Gerena estuvo por encima de sus posibilidades, acabando metido entre los pitones e intentando prolongar las embestidas. Puso toda la transmisión que no tuvo su oponente, hasta cerrar con unos naturales cadenciosos que llegaron mucho a los tendidos. Tras una estocada algo contraria, paseó un trofeo.

La lidia a ‘Ricardillo’ fue impecable tanto en la suerte de varas como en banderillas. Tampoco fue animal que le diera muchas opciones de triunfo a Daniel Luque, pero la imagen de torero sobrado cobró especial relieve. El de Cuvillo tenía una embestida irregular, echando la cara arriba al final de cada muletazo y acusando falta de raza. Volvió a terminar en las cercanías.

Abrió plaza ‘Currito’, que tuvo ritmo y humillación, especialmente por el pitón derecho. El viento molestó mucho a José María Manzanares en los primeros compases de la faena, impidiéndole hilvanar el trasteo. A mitad de la misma consiguió firmar una buena serie con la diestra, pero tras ella el toro buscó las tablas y el alicantino se fue a por la espada.

En el cuarto, volvió el viento a hacerse aún más presente. ‘Tristón’ tuvo buena condición, con repetición y buen tranco. La labor de Manzanares tuvo altibajos y no terminó de conectar. Mató de un gran espadazo.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Undécima de abono. Feria de Abril. Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y desiguales de juego. Faltos de raza en líneas generales. Destacó el segundo.

José María Manzanares (de nazareno y oro), silencio y silencio.

Alejandro Talavante (de grana y oro), oreja y ovación tras aviso.

Daniel Luque (de cielo y oro), oreja y silencio tras aviso.

Incidencias: Saludaron tras banderillear al tercero Juan Contreras y Jesús Arruga y en el sexto Antonio Manuel Punta. 

Sandra Carbonero