Luque impone su autoridad con una obra de gran dimensión en Sevilla

Luque impone su autoridad con una obra de gran dimensión en Sevilla

Había expectativas por ver la corrida de Juan Pedro Domecq, que había dado buen resultado en la pasada Feria de Abril, con una terna de acento sevillano que no había tenido suerte en sus anteriores comparecencias en el ciclo. Aunque los toreros estaban dispuestos a ponerlo todo de su parte para que fuera una gran tarde y sumarse al palmarés de triunfadores, los toros que llegaron de ‘Lo Álvaro’ carecieron de fondo, raza y transmisión, sin nada dentro que hiciera posible el triunfo. En medio de la decepción general, emergió Daniel Luque con una autoridad arrolladora. Se inventó una faena de la nada, en la que dejó ver la dimensión de figura que atesora. Una de las orejas de mayor peso y verdad de cuantas se han paseado en estos días.

Con un ramillete de cadenciosas y templadas verónicas hasta los medios, saludó Daniel Luque a ‘Puntero’. Fue medido en el caballo porque le faltaba algo más de poder, carencia que también evidenció el quite de Juan Ortega. Brindó a sus dos compañeros de cartel. Inició por alto, sin apreturas ni exigencias, tratando de construir desde la suavidad. Las primeras series fueron a media altura, pulseándolo, aunque de transmisión andaba justo. Al natural ya le bajó más la mano, buscando mayor profundidad sin perder la estética. Abrochó su labor con una estocada.

Compuso bien Daniel Luque en el recibo a ‘Botinero’, que pasó con una embestida descompuesta. Tampoco se entregó en el tercio de varas. Comenzó genuflexo con mucha suavidad. Volvió a tirar de técnica y de una entrega sin reservas, porque el animal, tras una segunda serie importante con la diestra, agotó su escaso fondo. A partir de ir, cada muletazo que firmó de mucho mérito ante la tardanza de cada una de las embestidas le tragó muchísimo. Los naturales, imponiéndose con firmeza y mando, tuvieron mucho sabor. Cerró toreando de nuevo con derechazos, pero sin la ayuda, completamente metido entre los pitones. Coronó con una estocada en todo lo alto y paseó una oreja.

Juan Ortega recibió a ‘Ambiguo’ con unas verónicas con mucha torería, al igual que las chicuelinas y las cordobinas con las quitó con gusto y compás. El astado, que cumplió en el peto, llegó al último tercio muy desfondado, por lo que el sevillano lo cuidó, intentando administrar las escasas embestidas que ofrecía. Imprimió temple en todo lo que hizo, pero el de Juan Pedro Domecq no tenía ni clase ni recorrido, hasta terminar por pararse.

‘Zozobra’, que hizo quinto, manseó en todos los tercios. En cuanto se quedó solo con Ortega, buscó la huida con descaro, pero el sevillano apostó, se echó una rodilla en tierra y se puso a torear con mucha torería. Firmó varias series de derechazos de trazo largo, con hondura y plasticidad. Al natural, de uno en uno, sujetó la embestida a media altura, tirando de firmeza. Mató de pinchazo y estocada.

Con media docena de lances cargados de temple y un remate precioso con dos medias, saludó Pablo Aguado a ‘Rugidor’. Manuel Jesús Ruiz Espartaco volvió a abandonar el ruedo otra tarde más esta feria bajo una atronadora ovación, tras instrumentar una buena suerte de varas. Brindó a Elena de Borbón. En el prólogo ya puso al público en pie: comenzó de hinojos en el tercio para ligar al natural y rematar con trincherillas y el de desprecio, en un arranque vibrante. Después, la faena no tomó los tintes que se esperaban. Los mejores pasajes volvieron a ser al natural. Al entrar a matar sufrió un corte en la mano.

‘Zampón’, que cerró plaza, fue el de mayor clase del encierro, pero de escasa poca transmisión y que se fue apagando. Empujó en el caballo, donde fue muy castigado en exceso. Aguado, que llevaba la mano vendada tras pasar por la enfermería, comenzó sin probaturas el trasteo. Las dos primeras series con la diestra tuvieron el mayor peso de la faena. Poco a poco, el astado se fue amorteciendo hasta venirse abajo, hasta llegar a echarse antes de que el sevillano tomara la espada.

 

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Decimocuarta de abono. Feria de Abril. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y de poca raza y fondo en líneas generales.

Daniel Luque (de tabaco y oro), silencio y oreja tras aviso.

Juan Ortega (de rosa palo y oro), silencio y ovación.

Pablo Aguado (de teja y oro), silencio y silencio.

Incidencias: Saludó tras banderillear al sexto Iván García.

Sandra Carbonero