Aarón Palacio entra en Sevilla al natural y Santiago Domecq consolida su crédito en La Maestranza

Aarón Palacio entra en Sevilla al natural y Santiago Domecq consolida su crédito en La Maestranza

La Maestranza se ha convertido en una de las plazas talismán de Santiago Domecq. Ganadería triunfadora de 2024 y con ‘Anárquico’, uno de los toros más importantes en el coso del Baratillo el pasado año, llegó a un nuevo abril sin defraudar. El hierro gaditano volvió reafirmar su estatus con una corrida que tuvo un excelente primero y otros tres toros de nota. Con estas raíces, los tres toreros se crecieron. Cada uno por su palo cortó una oreja, pero la mayor fragancia la dejó el debutante Aarón Palacio. El zaragozano, que como novillero ya sembró lo que hoy recogió, firmó ante el sexto una faena exquisita al natural. Solo la estocada le alejó del segundo premio.

Santiago Domecq echó por delante un toro bravo, pero exigente. Miguel Ángel Perera recibió a ‘Tallista’ con unas verónicas, ganándole terreno hasta los medios, para después dejarlo bastante crudo en el caballo. Quitó por tafalleras y cordobinas a lo que respondió Galván con unas verónicas de bella factura y una gran media. El extremeño firmó un inicio cumbre de rodillas, con pases cambiados y derechazos en los que el astado se rompió a embestir con clase y humillación. Lo citó en largo el diestro y el animal se venía galopando y tomando la muleta con emoción. Toreó con temple por el pitón derecho en una labor de largo metraje, pero con entusiasmo por esas embestidas de calidad. Mató de una estocada y cortó una oreja. ‘Tallista’ se fue bajo una fuerte ovación.

El cuarto Perera lo brindó al público como una carta de intenciones, decidido a pelear por el triunfo, tras comprobar que ‘Chistoso’ había tenido buen embroque y ritmo. La faena de muleta, aunque en las dos primeras series parecía que podía ir hacia adelante, transcurrió entre series que no terminaron de calar en los tendidos, también por la falta de mayor fuelle, ya que se fue apagando todo lo bueno que había apuntado.

‘Malalengua’ fue un precioso colorado de hechuras armónicas que hizo segundo, al que David Galván saludó a la verónica. Aunque sin tener mala condición, fue más bruscote que su hermano anterior, que había dejado el nombre de la ganadería muy alto. El torero gaditano supo meterlo en la muleta en una tercera serie, toreando con verticalidad. Lo mejor llegó al natural, ralentizando la embestida y acompañando la cintura. Aunque en un principio el toro repetía, al sentirse podido al someterlo, le faltó algo más de ligazón, pero Galván, aunque de uno en uno, dibujó naturales que se sintieron en los tendidos. El cierre, muy torero, con trincherillas para abrochar la faena, precedió a una estocada en todo lo alto, que terminó por poner la oreja en sus manos.

‘Descosido’ no dio opciones para un triunfo mayor a Galván. A diferencia de las cualidades de sus hermanos, le faltó raza, transmisión y fuerza. El gaditano mostró disposición, pero el público también se impacientó al ver que no había material.

Con una oreja en el esportón de sus compañeros, Aarón Palacio salió a por todas en el toro de su presentación como matador en Sevilla. Recibió por faroles a ‘Clérigo’, que ligó a la verónica. Colocó al astado por chicuelinas en el caballo, por donde pasó discretamente. Con mucha torería, se lo sacó para afuera en un comienzo en el que el animal metió bien la cara. El zaragozano le dio distancias en las dos primeras series a un toro que tuvo movilidad y un buen pitón derecho. Por el izquierdo fue más irregular y con menos brío, bajando el diapasón de la faena, que volvió a elevar al tomar la diestra en la última serie. Una labor en la que tal vez los nervios de la primera vez jugaron en contra, unidos a las complicaciones de su oponente.

A la salida del sexto, los ánimos se habían venido abajo, pero ‘Cumbreño’ cambió la cara de la moneda. Se encontró con un Aarón Palacio que esta vez sí se descubrió ante la afición sevillana como el importante torero que puede llegar a ser. La faena alzó el vuelo desde el prólogo de rodillas en el tercio, en el que recetó unos preciosos ayudados por alto. El de Santiago Domecq tomó las telas con alegría y clase, y al zaragozano se le vio más asentado. Imprimió personalidad y gusto en cada muletazo, con cadencia y componiendo la figura. La faena fue ganando en profundidad, sabor y temple al natural, por donde brotaron los pasajes más importantes. Una labor medida, que culminó con tres ayudados por alto que fueron de cartel. La espada cayó un pelín baja y eso hizo que solo paseara una oreja.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Quinta de abono. Feria de Abril. Media entrada. Toros de Santiago Domecq, desiguales de presentación y juego. Destacó el primero, bravo con clase, ritmo, humillación y recorrido; y los enclasados segundo y sexto.

Miguel Ángel Perera (de azul y oro con cabos azabache), oreja tras petición y ovación.

David Galván (de tabaco y oro), oreja y palmas.

Aarón Palacio (de tabaco y oro), ovación y oreja.

Sandra Carbonero