Las muñecas de seda de Julio Norte, en una novillada de gran clase de Talavante

Las muñecas de seda de Julio Norte, en una novillada de gran clase de Talavante

Uno de los anhelos de cualquier novillero es verse anunciado en Sevilla. Una vez que lo consiguen, el insomnio asoma pensando en los novillos que saldrán de chiqueros porque son la llave que puede abrir la Puerta del Príncipe. La novillada que llevó Talavante a La Maestranza tuvo los mimbres para ver cumplido ese sueño por la clase que desprendió, especialmente segundo y tercero. Julio Norte anduvo por una línea fina, con el triunfo grande al alcance, pero la espada le quitó la tercera oreja. El salmantino impuso su temple y mando, en una tarde en la que Bastos también paseó un trofeo y Emiliano Osornio encontró la profundidad de su concepto. Tres novilleros con mucho futuro. 

Julio Norte recibió a ‘Compañero’ con una larga de rodillas a la que le ligó verónicas templadas, ganándole terreno. Este tercero también estuvo justo de fuerzas, pero fue otro novillo con calidad y recorrido. El salmantino apostó desde el inicio de hinojos en los medios con pases cambiados por la espalda. En las primeras series, el de Talavante se rebosaba en la muleta y el novillero fue ralentizando las embestidas. Cimentó una faena medida sobre el gran pitón izquierdo, por donde dibujó naturales con despaciosidad y hondura. Antes de perfilarse a matar, remató con otro ramillete de naturales en el que hubo uno roto que estremeció a los tendidos. La estocada puso en sus manos la oreja.

‘Pajareto’, un precioso melocotón que cerró plaza, ya cantó la querencia desde el caballo, aunque en banderillas el mansito se fue viniendo arriba. Eso no achantó a Julio Norte, que volvió a ponerse de rodillas en el prólogo de la faena. Lo metió en la muleta sometiéndole por bajo desde la primera tanda ya en pie. Si el novillo tenía clase por el pintón derecho, mayor aún fue la que desarrolló por el izquierdo, que no fácil por la casta que poseía. El salmantino, con las zapatillas atornilladas al piso y tragando, fue cincelando naturales templados hasta acabar metido entre los pitones, donde cerró por circulares. La Puerta del Príncipe era un sueño en el horizonte, donde permanecerá, pues con la espada se le fue. Aun así, tras un pinchazo y una estocada obtuvo otro trofeo.

Tomás Bastos saludó con unos cadenciosos lances a ‘Juncal’, un utrero muy justo de presentación y de fuerzas. Del caballo ya salió mermado y, aunque había dudas sobre cómo llegaría al último tercio, el de Talavante sacó el fondo de casta que llevaba. El portugués comenzó con mucha torería combinando ayudados por alto y por bajo. En la primera serie, le tomó el pulso a un novillo que no paró de embestir con clase y humillación. Tras la tercera, ya empezó a mirar de reojo a tabla, y a ir a menos cuando tomó la zurda. Al volver a la diestra, firmó otra rotunda serie en la que iba embebido en la zocata. Tras una estocada perpendicular y un descabello, dio una vuelta al ruedo. Hubo petición de oreja, que no atendió el presidente y no muy distante de la segunda oreja de Norte. La vara de medir del palco este año, a la baja, no es igual para todos.

Pero Bastos sí se llevó en el esportón la oreja del quinto, al que recibió a portagayola, ligando a la verónica. ‘Rescoldillo’, que de fuerzas no iba sobrado, se pegó una voltereta a la salida del primer puyazo; ello no fue óbice para que en el último tercio se viniera arriba. El de Talavante tuvo un gran pitón izquierdo, que exprimió. El novillero portugués estuvo más relajado y muy templado, con algunos pases de pecho mayúsculos. El utrero fue perdiendo fuelle al igual que la extensa labor, que abrochó por circulares y una estocada.

Con unas verónicas con buen gusto, se presentó Emiliano Osornio en Sevilla, al igual que lo fueron las del quite. El protagonismo del percal continuó en la tanda de quites cuando Bastos lo hizo por tafalleras y una media de cartel, a los que replicó el mexicano por el palo tradicional y otra media a cámara lenta. Detalles muy a tener en cuenta por parte de los novilleros. ‘Resfriado’, que fue medido en el peto, tuvo nobleza y metió bien la cara en los primeros tercios, pero en la muleta acusó la falta de motor y raza.Osornio, al que se le advierte la impronta de Curro Vázquez, estuvo asentado y recetó algunos muletazos de buen trazo, pero le faltó un oponente con mayor poder para que rompiera la faena.

Tampoco tuvo suerte con ‘Catetoncita’, que hizo cuarto, y que resultó el de mayor cuajo de la tarde. Saltó al ruedo más sueltecito que el resto, sin terminar de emplearse en el tercio de varas y tuvo un comportamiento noblón, pero falto de transmisión. Emiliano Osornio mostró disposición y seguridad en una faena trabajada en la que fue robando muletazos notables, siempre bien encajado y componiendo la figura. Una obra serena, que por la condición del animal no fue rotunda, pero con una esencia profunda. Aunque sueltos, firmó naturales de gran plasticidad y temple. El único lunar, la espada.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Cuarta de abono. Media entrada. Feria de Abril. Novillos de Talavante, desiguales de presentación y juego. Destacó la clase sobre todo del segundo, pero también del tercero. El quinto con calidad, pero venido a menos, al igual que el manso sexto.

Emiliano Osornio (de sangre de toro y azabache), silencio y ovación.

Tomás Bastos (de blanco y plata), vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso.

Julio Norte (de rosa y oro), oreja y oreja.

Incidencias: Se desmonteraron Joaquín Oliveira y Fernando Sánchez tras banderillear al quinto.

Sandra Carbonero