Emilio de Justo, naturales de “Campanilla” en pleno San Fermín

El torero extremeño le cortó las dos orejas a un bravo ejemplar de Victoriano del Río

La tarde de este 9 de julio quedará en el recuerdo para Emilio de Justo. Pamplona era la única plaza importante en la que se le resistía el triunfo. La «maldición» parecía continuar cuando el segundo, al que le tenía cortada la oreja, tardó en caer y la petición se esfumó. Tuvo que esperar a que saliera por chiqueros «Campanilla». Uno de los toros que estará en el pódium final de este San Fermín por su bravura y al que el torero extremeño cuajó al natural y le cortó las dos orejas. Victoriano del Río es sinónimo de éxito en esta plaza. Los premios lo abalan. Cuatro de los ejemplares lidiados dieron opciones de triunfo. Ginés Marín supo aprovechar su único cartucho potable y le cortó una oreja al tercero.

El quinto, «Campanilla», un torazo de 620 kilos al que Emilio de Justo saludó con verónicas y chicuelinas ganándole terreno. Hizo pela de bravo en los dos encuentros con el caballo. Por doblones se llevó hacia los medios. El de Victoriano del Río cogió las telas del cacereño desde el primer muletazo con clase, ritmo y humillación, cualidades que supo exprimir al máximo el torero Dibujó naturales con gran plasticidad y clasicismo. Basó la faena por eso pitón, toreando con relajo y verticalidad en el que hubo varios muletazos para enmarcar. Puso el colofón de la misma forma que comenzó la faena, con unos doblones con mucho sabor. La estocada cayó en todo lo alto y paseó las dos orejas

«Cantaor», un precioso burraco que hizo segundo, se pegó una fuerte costalada en el recibo. Emilio de Justo se lo sacó fuera del tercio para citarlo de largo. El de Victoriano del Río se arrancaba, embistiendo con humillación y clase. El encastado ejemplar le exigió estar muy puesto al extremeño. Por el pitón izquierdo, era más costoso y a veces le punteaba. Volvió al derecho para concluir con otra buena serie con profundidad antes de irse a por la espada. Tras cogerla, la tiró y toreó con la mano diestra sin ayuda instrumentando muletazos con mucha pureza. La estocada no tuvo la efectividad necesaria y el toro aguantó, teniendo una muerte de bravo. Esto enfrió el ambiente y no hubo petición de oreja.

Ginés Marín saludó a «Esperón» con verónicas fueras del tercio. Empujó en el caballo, derribándolo, aunque fue muy medido porque estaba justo de fuerzas. Quitó por chicuelinas muy toreras a pie juntos. Se puso de hinojos entre las dos rayas de picar para pasárselo por la espalda en un inicio muy vibrante. Tomó la zurda en una primera serie larga en la que el astado embestía con celo y humillando. Continuó por el mismo pitón con otra más, imprimiendo temple. Lo probó por el derecho, pero perdía continuamente las manos. Abrochó por bernadinas una faena en la que hubo naturales importantes, pero le faltó algo más de transmisión a su oponente. Mató de una estocada fulminante y paseó una oreja.

«Toledano», que cerró la tarde, llevaba el hierro de Toros de Cortés. No se entregó en el percal de Ginés Marín. Al último tercio llegó con un comportamiento similar. Fue un animal deslucido, sin clase alguna. El extremeño no rehusó la pela y buscó el triunfo, ya que tenía la puerta entreabierta, pero fue imposible.

«Jabardillo», que abrió plaza, no corrió esta mañana el encierro. El toro inicialmente reseñado sufrió un accidente en el ojo, que le provocó un derrame. Sebastián Castella lo lanceó ganándole terreno. Fue muy medido en el caballo. Quitó Emilio de Justo con una suaves chicuelinas. El de Victoriano del Río tuvo clase y ritmo, que lo demostró en las primeras tandas de muletazos. Por el izquierdo, le costaba más por lo que los naturales fueron de uno en uno. Remató con una última serie con la diestra apretándole por bajo que fue la más rotunda de su faena. No estuvo acertado con la espada.

«Poco Sol» saltó al ruedo distraído y quedándose corto en los capotes. Castella comenzó la faena apoyado en tablas, mientras que el astado continuaba sin centrarse. Optó por los doblones para fijarlo en la muleta. Lo metió a base de mando por el pitón derecho, mientras que por el izquierdo cabeceaba más. Rematando en un pase de pecho, lo empaló librándose de la cornada milagrosamente. Volvió a la cara sin mirarse, pasándoselo por la espalda en un gesto de raza. Antes de perfilarse para entrar a matar, el primer aviso cayó. El toro se puso complicado para cuadrarlo, enterrando el acero en el tercer encuentro.

Ficha del festejo
Plaza de toros de Pamplona. Quinto festejo de la Feria de San Fermín. Lleno. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (6º), bien presentados y de buen juego en general. Destacó el quinto. 1º, con clase por el pitón derecho; 2º, encastado; 3º, falto de fuerzas, aunque con humillación y celo; 4º, falto de casta y con peligro; 5º, bravo con clase, humillación y fijeza; 6º, desclasado.
Sebastián Castella (de grana y plata), silencio y silencio tras dos avisos.
Emilio de Justo (de verde botella y oro), silencio y dos orejas.
Ginés Marín (de pistacho y plata), oreja y silencio.